AADK cerraba el año con una programación con la que disfrutar y reflexionar sobre la experimentación sonora y su potencial para generar comunidades. Con el apoyo de Acción Cultural España (A/CE), la Fundación Daniel y Nina Carasso y el Ayuntamiento de Blanca, AADK invitó a relevantes agentes de distinta procedencia y campos de actuación, dentro del arte sonoro, a participar en un encuentro donde se mostraba el trabajo que se está desarrollando, a nivel local, en formato expositivo y de conciertos.

Llorenç Barber pionero de la experimentación sonora en España, Miguel Álvarez director del mítico programa radiofónico Ars Sonora, en RNE, y Patricia Raijenstein, de la Escuela de Oficios Electro Sonoros de Madrid fueron los expertos invitados nacionales. Pedro Rocha, responsable de la programación de música y performance del Museo de Arte Contemporáneo Serralves, Oporto; Tamara Kaminska, Directora de City of Gardens, Katowice; Peter Cusack, Londres, legendario artista sonoro medioambientalista y Alexander Meurer, Berlin, fundador del innovador sello Bohemian Drips; participaron y formaron parte de estos tres intensos días de actividad.

Patricia Raijenstein Escuela de Oficios Electrosonoros

 

Peter Cusack

 

“Creemos que en España se está generando un material artístico y unos modelos educativos guiados por artistas y organizaciones independientes a los que hay que dar visibilidad más allá de nuestras fronteras”, anunciaba en su programa la plataforma de artistas AADK.

Las jornadas dieron comienzo en el Teatro Victoria con un original y emotivo concierto de La Peña Huertana “La Capaza”, guiado por el artista sonoro gallego Nacho Muñoz. De la mano de músicos amateur de todas las edades, pudimos escuchar una deconstrucción de la jota blanqueña acompañada de música de sintetizadores, paisaje sonoro o percusión con el cuerpo. Un encuentro entre música de raíz y experimental que abre nuevos campos de creación para los intérpretes y que acerca audiencias con intereses musicales muy diversos.

 

Concierto La Capaza + Nacho Muñoz

 

El viernes se abrió la exposición en casa Jazmín, en la que se presentaban las obras de los y las artistas Lorenzo Sandoval, Pablo L. Jordán, Juliana E. Keller y el colectivo War.

En la sala 5 del Centro Negra se podían tocar las esculturas sonoras creadas en el Taller de Organología guiado por Carlos Suárez, realizados por Lola Nieto, Shakira Benavides, Paquito Nogales, Salva Alambre, Aurora Rodriguez y Patricia Raijenstein.

En el espacio 6, el punto de “Info Sónica” daba acceso al trabajo de otros experimentadores sonoros de la región como Kaverna, Salva Alambre, Beatrix, Bartolomé, La Josephine, Descendimiento, Flamante o los sellos Holy Sun Label y Vulture Culture.

Durante dos horas, Daniel Hernández, artista de la plataforma, presentaba su primera colaboración con el músico Flamante (Derek Van Den Bulcke). Daniel mostraba un trabajo con el cuerpo de deconstrucción del flamenco, género que formó parte sólida de su carrera artística, y que tras arrancarse esa práctica en busca de otros lenguajes, vuelve a él transformándolo en una expresión propia.

 

Artefactos sonoros del Taller de Organología

 

Abrió la velada la joven música berlinesa Pia Achternkamp, con una propuesta electro acústica con punteos de guitarra clásica en bucle combinado con una segunda parte puramente electrónica que nos sumió en un delicado trance. Tras la cena, el experimentado artista sonoro Carlos Suárez dió un concierto en el que sonidos de animales y su instrumento “madera y muelles” nos llevaban desde atmósferas de naturalezas lejanas a sintetizados ritmos ancestrales. La velada finalizó con un concierto de Susana López, cuya propuesta fue mantener, a lo largo de todo el concierto, un dron oscilante del que emergían múltiples matices sonoros. Los sonidos creados con sus instrumentos analógicos y sintetizadores contuvieron el aliento de quien la escuchaba.

El sábado fue un intenso día en el que los expertos invitados presentaron su trabajo y trayectoria, abordando cuestiones que van desde la educación a la creación, pasando por la por investigación, la muestra o la publicación de trabajos de experimentación sonora.

La sensación de urgencia por generar más encuentros como este en el que compartir experiencias, deseos y necesidades fue unánime.

Durante todo el día tuvimos la oportunidad de aprender de otros modelos, de visibilizar la necesidad de crear lazos profesionales y afectivos en un campo en donde -como en casi todas las artes- cada uno trabaja por su cuenta. Era increíble escuchar las dificultades que alguien con una trayectoria como la de Llorenç Barber había atravesado para legitimar otras aproximaciones al sonido que el de la música convencional. Al mismo tiempo, resultaba esperanzador ver cómo en este momento, a nivel nacional, pero en particular en la Región de Murcia, la experimentación sonora está generando una comunidad de intercambio de conocimiento con fuertes vínculos.

En uno de los intermedios, tuvimos un concierto de los niños del aula de “Escucha Activa” del programa “Sonora” dirigido por Selu Herraiz, en el que se compartía el trabajo que tanto él como la educadora Patricia Valcárcel llevan realizando con los niños a lo largo del pasado curso y de lo que llevamos de este. Un paisaje sonoro creado con objetos del entorno en el que se escuchan los unos a los otros para crear una atmósfera sonora que dejó boquiabiertos a todos los que lo presenciamos.

El segundo intermedio fue la “Siesta sónica”. Úrsula Bravo y Josman P#, en su formación WAR, hipnotizaron al público con sus atmósferas mágicas en un viaje sensorial que hacía abandonar el cuerpo.

Siesta Sónica

 

Para el cierre de las charlas, Elena Azzedin, artista de AADK y moderadora del encuentro, invitaba al público y los ponentes a “tocarla”. La artista portaba un traje de flejes elaborado por el vecino blanqueño Rafael de la Peña, al que ella incorpora un circuito que suena con el tacto. Con esta propuesta desplegaba un dispositivo de creación colectiva, en el que el cuerpo y la cercanía con los otros tomaba su lugar en este espacio de pensamiento.

Tras la cena, Lilith compartió su set “Todo gira” un trabajo conceptual sobre la dicotomía quietud-movimiento, en el que se transita del paisaje sonoro y la música de raíz a la música de síntesis. Su concierto lo cerraba con “El Punto (alrededor del cual)”, tema que invita al baile y que ya se está convirtiendo en un “hit”, algo bastante inusual en la música experimental.

A continuación pudimos asistir a una nueva propuesta de Abraham Hurtado, “Falsos Profetas”, junto al artista sonoro Selu Herráiz. Una arriesgada y conmovedora apuesta: poesía llevada al universo de la experimentación sonora, en el que cada poema era abordado con un registro diferente, envueltos en sonidos de sintetizadores, guitarra eléctrica, juegos de voz, respiración, y proyecciones de video.

Un trabajo en proceso que presentaban por primera vez y que hizo difícil mantenernos quietos en nuestras sillas cuando acababa instándonos a levantarnos y revelarnos contra lo que se espera de nosotros.
Sus poemas desgarradores y con un lenguaje de nuestro tiempo, tanto en su contenido como en su estructura, desvelaban la capacidad de este artista de transitar entre disciplinas con una destreza sobrecogedora.

Para cerrar el evento, Flamante nos puso a bailar con uno de sus sets de experimentación con flamenco, ritmos latinos y trap, con una singularidad que aporta a su trabajo un estilo propio reconocible.

Los interludios eran los momentos en los que compartir impresiones de lo sucedido, donde hablar de las situación del arte en nuestro país, donde pensar en nuevos encuentros. Esto no habría sido lo que fue si detrás de toda la organización no hubiera estado el artista más longevo en la plataforma, presente cuando Abraham Hurtado fundó AADK Spain y que fue quien una vez más elevó a arte nuestras comidas y cenas. Juan Conesa, cuya conceptualización y cuidados van desde la piel del espacio hasta nuestras tripas.

La conclusión de estos intensos días, hacer, arriesgar, intercambiar, unirnos, relacionarnos, cuidarnos, así es como cambiamos las cosas hacia unos horizontes deseables.

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