30 Mar Laila Tafur
Programa de residencia Cruce | Marzo 2024
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Maja y Bastarda es una apropiación de los bailes que son poco serios, poco sobrios o poco puros, es la elección por los bailes que son poco. De esta manera pongo en valor la mil leches de la bastarda, que gracias a su no hermetismo y promiscuidad, deja entrar otros tiempos y lugares actualizando la identidad de lo tradicional. Con ese engranaje de construcción ficticio entre lo tradicional y lo novedoso, fabrico una jonda bastarda, una Frankenstein que pueda viajar del tablao al teatro, de la disco a la cueva, del gremio a la afición o de la profesionalización a la fiesta. ¿Qué de flamenco hay en un trap, en un canto gregoriano, en el pop? ¿puede entrar Whitney por bulerías o Laurie Andersen por tangos? ¿cómo es un cuerpo, un gesto, una manera flamenca? ¿cuán vanguardista es y será el flamenco?A partir de la combinación de archivos sonoros flamencos y no, se propicia la convivencia entre estilos, entre idiosincrasias; y sobre esta zambra collage se confecciona un vocabulario que por contagio y familiaridad, se lance a inventar un flamenco cargado de preguntas que apelen a lo mestizo.
“He podido trabajar con suavidad, he podido descansar, he podido suspender la exigencia de la puesta de largo de una idea, he podido quedarme solo en un boceto, he podido dejar que me trague la tierra, a mi y todas mis expectativas y quedarme en el atrás de los hechos. Dejar que la cosa emerja, se mantenga en la indeterminación justa y necesaria para poder “ser algo”, a la vez que convive en equidistancia con intenciones personales, ritmo del paisaje y espacio para la sorpresa. Esta es una forma de crear o investigar que la entiendo dentro del privilegio, puede permitirse fallar, puede permitirse no llegar, puede permitirse no acertar, deslocalizar el interés, desviarse; y tal vez justo por eso, por esa desposesión, lo resultante o lo que he traído conmigo es la experiencia de soltar, de dejar de, de no empujar, de trabajar en colaboración con lo inanimado, que en ese enigma de lo no propio hay mucho de confianza, y que la confianza se entrena.”
BIO
Nací en Granada, fui estudiante de intercambio del departamento de danza en La Universidad de Arte de Reykjavik y La Politécnica de Lisboa y finalmente me licencié en Coreografía en el Institut del Teatre de Barcelona. En 2017-18 cursé el Máster MPECV del Reina Sofía y la Universidad de Cuenca, donde comienza mi interés por la canción y la aproximación amateur a la producción de conocimiento. Esta investigación continúa en el PEI del MACBA entre 2020/21, donde mi implicación con la encarnación del pensamiento crítico creció. Este estudio ha tomado el nombre de Carne de Canción, haciendo convivir la aproximación amateur a la producción sonora, con el oficio de bailarina profesional en el que sí predomina la especialización y la aspiración a la maestría. Mis trabajos en solitario se llaman Mi arma, un western flamenco, Susobras, sobre la propia danza, un trabajo muy meta, y Monstruo, sobre lo indecible, lo salvaje e indomesticable. Junto a Alba Rihe, hemos fabricado Cobalto, una pieza a medio camino entre el concierto, la meditación y la discoteca. Todos estos trabajos se han desarrollado gracias al apoyo de Masdanza, Certamen Coreográfico Madrid, Graner, Sismograf, La Caldera, Barceloneta, Colectivo rpm, C3A, Teatro Pradillo, Leal Lav, Espaço do Tempo, ADF o MR. Como intérprete he trabajado para Xavier Le Roy, Janet Novas, Jerome Bel, Albert Quesada, Carmelo Fernandez, Lipi Hernandez, Vero Cendoya, Charo Martín y Taiat Dansa. Actualmente combino mi trabajo como docente danza contemporánea en el Conservatorio Superior de Danza de Málaga, con mi último proyecto “Maja y Bastarda”.
Con la colaboración de Acción Cultural Española.
