Andrea Angulo Martínez

Andrea Angulo Martínez

Programa de Residencia Visual | Enero 2025
Redes Sociales

Sobre el trabajo 

Al ser esta mi primera experiencia en una residencia artística, me he preguntado mucho sobre este contexto específico de creación. Por una parte, estás adaptando tu circunstancia a un nuevo espacio; y por otra, estás adivinando tu posición en este, también lo que será tu acción dentro de este. Es un ordenarte para darte. No obstante, quizás el verdadero momento de dar no ha ocurrido, y vendrá en otra situación, ¿en otra residencia? Es curioso pensar en esto teniendo un mapa delante. El espacio y el tiempo se funden en lo mismo.

De igual manera que no podemos beber agua mientras hablamos, tampoco es realista pensar que una residencia de un mes en un lugar desconocido pueda ser un espacio de producción, pues si lo fuese, el concepto de residencia no tendría sentido (la mudanza temporal, la asimilación y exploración del pueblo, la mirada atenta). Ha sido un mes de beber agua en todo momento. Sí es cierto que algunos días, ocurría que mi boca se mostraba tensa ante la asimilación de litros y litros.

En esos momentos, yo apartaba las botellas y la dejaba reposar. Después de media hora, o dos, articulaba una palabra que nunca antes había articulado. Se inventaba una palabra. Luego seguía bebiendo agua. Detecto que mi práctica escultórica va en busca de extrañar ‘hacer extraños’ los objetos con los que trabajo. Estos objetos suelen ser productos fabricados en masa, nada ‘especiales’, muy fáciles de conseguir: comida/bebida envasada, ropa, juguetes, muebles… que relaciono con otros, que instalo en el espacio, que ordeno de diferentes formas. Este cambio de residencia y circunstancias me ha hecho extrañar mucho. He extrañado lo que no tenía – Bilbao, mi gente de allí – y he extrañado lo que sí tenía – un flexo, agua embotellada, una montaña, un río, un cielo, a mí misma -. ¿Una se desacuerda del nombre que tiene si no lo pronuncian las personas que suelen pronunciarlo?

Creo que sí. Y en Blanca, yo he sido una persona sin bautizar, no he sabido de nada y no he dicho nada, he intentado no llamar de ninguna manera a las cosas con las que he estado trabajando. Y así, como lo que significa una palabra, algo fluido y poco preciso, queda condensado en los signos ‘letras’ que conforman su escritura, yo trato de re-domesticar los objetos que utilizo de manera diaria, que mi contexto utiliza de manera diaria. Su uso práctico nunca ha significado para mi un entendimiento de lo que son, pero observándolos y manipulándolos lúdicamente, comprendo al menos el hecho de que estos objetos contienen numerosas versiones de sí mismos.

Con la colaboración de Acción Cultural Española.

Print