15 Oct Alice Weber
Período de residencia: octubre-noviembre 2018
En el segundo mes de su residencia, Alice ha trasladado su trabajo performativo al exterior y al formato de vídeo. La combinación de un emplazamiento natural y uno virtual ha abierto investigaciones sobre las inconsistencias de la experiencia en este contexto.
El paisaje idílico y el estilo de vida de Blanca evocan un romanticismo que ella encuentra fascinante pero esquivo. Para intentar darle sentido, ha recurrido a una mitología personal de castillos, princesas, hadas y gigantes, descubriéndola completamente insuficiente frente al esplendor de Blanca. La imposibilidad de encarnar plenamente el lugar alimenta su cinismo respecto a los tropos y expectativas del cuerpo femenino contemporáneo, en particular aquel criado con Disney y empujado a una mediación constante y auto-vigilada. Se trata de una mitología truncada, mediada y capitalizada sin cesar en la cultura popular. Frente al telón de fondo de Blanca, pensar a través de esta mitología es un fracaso inevitable.
Jugando con la perspectiva y la proporción, problematiza una lectura fluida del cuerpo mediante la figura de una mujer gigante, pacífica y observadora. El tríptico es un formato que connota grandeza, algo que sus coreografías contenidas apenas logran sostener. Manipulaciones del tiempo apenas perceptibles desprenden la obra de sus anclajes en la realidad, pero solo lo suficiente como para cuestionar los propios niveles de lo real. Reformular los tropos de lo femenino a través del personaje apunta a los constructos y ficciones que se depositan en las nociones de tierra, naturaleza, cuerpo y mujer. En este sentido, asumir un rol mitológico no obstaculiza tanto una experiencia “real”, sino que expone la idea de la encarnación como ya atravesada por ficciones y contradicciones.
En contraste, Alice fragmenta el castillo, deshilachando su estatus como símbolo imponente de mito e historia. En un entorno saturado de significación, su movimiento es ilógico y corrompe las regulaciones del cuerpo en el espacio público no performativo. En oposición al gigante benevolente, aquí los cortes bruscos del vídeo atraviesan el cuerpo en el espacio, lo aceleran hasta el absurdo o lo teletransportan sin sentido. Estos experimentos de movimiento se alejan de cualquier comprensión habitual del cuerpo en el espacio, pero muestran una encarnación fallida que dialoga con la mitología intentada en la obra opuesta.
Con esta forma inapropiada de intentar dar sentido al lugar, plantea la pregunta: ¿qué sería lo apropiado? Para Alice, cualquier intento es siempre melancólico, en su extrañeza y su fracaso; pero no por ello es una experiencia menos válida ni menos real de la belleza natural.







