Giuliana Grippo

Giuliana Grippo

Programa de Residencias : Junio – Julio 2016

Junio 2016
Escultura – performance
Diseñadora gráfica, hasta ahora su trabajo artístico lo ha desarrollado a través del dibujo. Toma como referencia objetos o encontrados y fenómenos aleatorios, en principio insignificantes, pero que le atraen por su carácter formal. Los utiliza para extraer de ellos no solo su forma sino el gesto que incitan en ella.
Gestos a los que presta una especial atención a través de los que ella aprende, indicadores de fragilidad, de violencia, rítmicos, desestructurados, encuentra en esa forma de dibujar una performatividad íntima a la que atribuye mayor valor que al dibujo-huella.

Durante la residencia, comienza a trabajar con el potencial matérico del objeto encontrado, para después relacionarse con él desde el cuerpo.
El entorno de Blanca está lleno de palas muertas, y Giuliana fija su mirada en la estructura interna de sus hojas. Un tejido frágil, resistente por su multiplicidad de capas que Grippo deconstruye para reconvertir este desecho una nueva piel.
El objeto referencial ya no solo provoca el gesto del que queda una huella, sino que se convierte en una prótesis que imprime en el cuerpo comportamientos de extrañamiento y asimilación.

Julio 2016
Despojarse de la imagen, habitar la ausencia.
Instalación, dibujo, escultura, video, performance.

Mirar, detenerse, resignificar lo insignificante y caminar en mil direcciones a la vez. Todo adquiere sentido en su relación con lo otro, en aquel espacio entre las cosas.
Giuliana crea imágenes que funcionan en conjuntos, para transitar de manera rizomática. Interesada en la huella del tiempo, en el impacto de los acontecimientos sobre las cosas, su trabajo ha ido somatizando lo invisible y el contexto que lo circunda.

En el tránsito de la imagen a la experiencia performativa, quien crea deja de ver su propia obra para
comenzar a habitarla y exhibirla sobre sí. Se afirma la certeza de la intuición al sentirla en la carne y se
experimenta la fuerza de mostrar sin ver la propia fragilidad.
El último trabajo de Giuliana aborda lo cóncavo y lo convexo. Aquello que se repliega sobre sí mismo para pasar de ser contenedor a ser contenido, circundado, rodeado.

Mientras que lo cóncavo delimita un interior y define con autoridad su forma, lo convexo pone en evi-
dencia el aire que lo envuelve; es aquello que se rinde a la voluntad de lo que lo rodea. Su sentido se deposita entonces en ese aire, en una nada que lo asedia, en una ausencia que lo embebe. Es una
dialéctica de la ausencia: “la convivencia fundamental entre el ver y el perder” (Didi-Huberman,1997).
Como si se abriera una pelota de goma para voltearla de dentro a fuera, y dejar su exterior (su rostro,
aquello reconocible) en un interior hermético, negado a la vista. Queda entonces su interior original a
merced del entorno.
Si lo cóncavo es aqui decisión autoritaria, dominio de la imagen, lo convexo se torna en vencerse,
rendirse al vacío, ser consecuencia.